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Profunda la ciudad cercada
por la copiosa claridad del día
y sus guitarras
como rayo
partiendo la estructura del silencio.
Cáscara adherida a todas las cosas.
Hemos visitado una colección de geranios
distribuida en las alturas
y la ronda de las breves veredas
donde el sol huía como un gato.
Quién ha convocado las niñas de tus ojos
en este rincón del caserío?
Las caballerías de mis manos en el aire
conquistando paisajes infinitos
embanderan con tu nombre todas las cosas.
Desde las ventanas abiertas
los pájaros del almuerzo se lanzan a la calle
y un rumor de tiempos que anuncian
la patria en todas partes
asoma su campana sobre la montaña.
gabriel impaglione
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